Son burbujas que revientan cuando las olas se abren y se funden en la orilla del mar que fluye entre corrientes, discurre por laderas inundadas, montañas, cordilleras, valles y cuevas.

Retrato de mi padre

1988

Oil on canvas, 1988

Son burbujas que revientan
cuando las olas se abren y se funden
en la orilla del mar
que fluye entre corrientes,
discurre por laderas inundadas,
montañas, cordilleras, valles y cuevas.

El movimiento de los olas y del agua
entera que de ríos dulces se alimenta
en manantiales y de las venas
que sobre la tierra se abren camino
entre rocas y fuego, lodo y la vida entera.

Ayer fue un tiempo que aún está latiendo
y convulso, en trazas y nervios
que el viento dibuja como fieras,
serpientes ligeras que se aparecen
y al instante vuelan.

Pero en este ciclo de formas y maneras,
lee y habla un saber antiguo
sin decir nada es todo historia
vida y muerte y guerra.

Al desdén y al olvido
lleva el curso de este camino,
cuando al fin una vida,
la más mínima energía
se transforma como un látigo,
en un chasquido sobre una piel tersa.
Y se rompe y de la herida
se vierte el viscoso líquido sobre la tierra.

Curvas y rectas se mezclan
en signos de letras formando versos
que canta el viento y el mar.
Preguntas que no son hechas
son respuestas.

De la decepción,
el yo soy también aprende
y espera a no ser más
y ser silencio y un desierto infinito.
Un escenario vacío y la aceptación
de ser como es,
cuando aparece no parecer
el yo más único que soy,
la sed y el agua juntos.

 poema de Luis Cabezudo